Guitarristas ciegos del Blues

Blues a ciegas

La primera referencia histórica de un músico ciego es del siglo VI antes de Cristo en China. Desde entonces hay cientos de ejemplos para mencionar: los biwa hoshi japoneses del siglo XII; los kobzars ucranianos de principios del 1800; Turlough O’Carolan, referente de la música irlandesa que murió en 1738; o hasta los más recientes Stevie Wonder, Clarence Carter, los Blind Boys of Alabama, Andrea Bocelli, José Feliciano, Diane Schuur y Roland Kirk. Todos ellos desarrollaron un sentido absoluto y notable por la música. Pero este fenómeno se dio de una manera contundente en el mundo del blues. Esta es la lista de los diez músicos ciegos más influyentes del género.

Blind Lemon Jefferson (1893-1929). Son varios los pergaminos que tiene este músico nacido en el poblado texano de Couchman. Para empezar, fue uno de los guitarristas más influyentes del blues rural y hoy está considerado como el padre del blues de Texas. Durante la década del 20 fue uno de los músicos más populares y exitosos. En apenas tres años grabó unas cien canciones, algunas verdaderos clásicos del género como Matchbox blues y Black snake moan. Jefferson nació ciego y empezó a tocar la guitarra a los siete años. Su estilo es algo diferente al de los bluesmen del Mississippi, ya que estaba en parte influenciado por la música de los trabajadores mexicanos. Cuando tenía veintitantos se mudó a Dallas y allí conoció a Leadbelly con quien tocó durante un tiempo. Al día de hoy, su muerte sigue siendo un misterio: no hay certificado de defunción y las versiones de cómo murió son muchas, pero por suerte su legado atravesó el tiempo y eso lo hace inmortal.

Blind Blake (¿1890/97?-¿1933/37?). Está considerado el creador del Piedmont blues, estilo que se nutre del fingerpicking, la forma de tocar la guitarra sin púa y marcando el bajo con el pulgar, que se asemeja al sonido del piano ragtime. Pero poco se sabe de su vida. Arthur Blake (algunas fuentes señalan que se llamaba Arthur Phelps) nació en Jacksonville, Florida. Hay datos que indican que fue alrededor de 1890, según consta en los archivos de la discográfica Paramount, pero otras versiones señalan que fue en 1897. Nadie puede precisar de qué manera perdió la vista. Se dice que estuvo un tiempo en Chicago, durante la década del 20, y que su otra especialidad, además de la música eran las peleas. Dueño de una técnica fluida, precisa y melódica, y una asombrosa voz de barítono, Blake grabó 79 canciones durante la época de la Depresión, entre las que se cuentan su clásicos Diddy wa diddy y Georgia blues. Sobre su muerte también hay pocas certezas. Algunos aseguran que fue asesinado en Chicago en 1933 y otros que volvió a Jacksonville donde murió en 1937. Su vida es una gran incógnita, pero su música ha sido fuente de inspiración para miles de músicos durante más de 80 años.

Blind Willie Johnson (1902-1947). Pasó a la historia como un símbolo del blues y del góspel de comienzos de siglo XX. Willie Johnson fue un gran guitarrista, aunque será recordado siempre por su voz aguardentosa y salvaje. Al igual que Jefferson, nació una granja de Texas, pero perdió la vista cuando tenía siete años durante una pelea entre su padre y su madrastra. Ellos estaban discutiendo cuando la mujer le arrojó agua de lejía al hombre, que accidentalmente quemó los ojos del pequeño Willie. Con el tiempo empezó a tocar la guitarra. Para el slide no utilizaba un cuello de botella como muchos de sus contemporáneos, sino que deslizaba sobre las cuerdas una navaja de bolsillo. Así empezó a tocar en las esquinas, donde desarrolló una excelente técnica para tocar blues. Pero él no quería tocar la “música del Diablo” ya que era un muy creyente y por eso empezó a cantar góspel y spirituals, y se volvió pastor evangélico. En 1927 grabó seis canciones para el sello Columbia y en los siguientes dos años grabaría 24 temas más. Durante la década del 40 siguió tocando hasta que una neumonía acabo con su vida.

Blind Boy Fuller (1907-1941). Como la mayoría de sus contemporáneos fue un autodidacta. Pero él no nació en una granja texana, a orillas de Mississippi o en los pantanos de Louisiana. Su tierra natal fue Carolina del Norte, en la Costa Este de los Estados Unidos. Su verdadero nombre era Fulton Allen y, según la leyenda, quedó ciego luego de que su madrastra le quemara la cara con ácido cuando era niño. A mediados de la década del 30 tocaba en las calles de Durham cuando lo descubrió el caza talentos James Long y lo llevó a grabar a Nueva York. Así comenzó su época más fructífera: en los siguientes cinco años compuso el grueso de su material, entre los que se destaca el clásico Rag, mama, rag. Fuller es uno de los músicos más reconocidos del Piedmont blues. Un disco fabuloso para conocer su música es el East Coast Piedmont style editado por el sello Columbia en 1991.

Blind Willie McTell (1901-1952). “Nadie puede cantar blues como Blind Willie McTell”, dice el estribillo de la canción que Bob Dylan le dedicó al guitarrista nacido en Thomson, Georgia. A diferencia de los músicos mencionados antes, McTell registró un período activo luego de la segunda guerra mundial. Es muy probable que por eso tenga una discografía más extensa que los demás. Si bien no está claro el motivo, McTell nació casi ciego y perdió la vista por completo siendo un niño. Hijo de padres músicos y con un parentesco con Tom Dorsey, McTell fue dueño un estilo sublime. Cuando tenía unos 25 años empezó a tocar la guitarra de doce cuerdas y fue entonces cuando desarrolló la técnica que lo haría famoso: combinó el finger-picking con el slide y así logró un sonido que parecía constituido por dos guitarras. A eso le sumó una forma exquisita de cantar, un tanto nasal y con algunos elementos de los cantantes hillbillys, de los Apalaches. A diferencia de muchos otros músicos de la época, McTell fue a escuelas para ciegos e integró las giras de distintos carnavales y shows medicinales, algo muy típico en los Estados Unidos de comienzos del siglo XX. Entró por primera vez a un estudio en 1927 y editó para el sello Victor una de sus canciones más memorables, Statestboro blues. En 1940, gracias a Alan Lomax, grabó para la Librería del Congreso y nueve años después dejó un nuevo testimonio musical para el sello Atlantic. En 1956 fue redescubierto y una vez más volvió a los estudios de grabación. Tres años más tarde murió como consecuencia de un derrame cerebral.

Rev. Gary Davis (1896-1972). Nació parcialmente ciego y con el tiempo perdió por completo la visión. Por ese motivo desarrolló un sentido agudo para la música. Aprendió a tocar la guitarra cuando tenía seis años y desde entonces no hizo otra cosa que mejorar y pulir su estilo. Fue un maestro del ragtime y fue un nexo entre la música de Blind Blake y Blind Boy Fuller. Si bien nació en Carolina del Sur, anduvo por todos lados. Durante la década del 30 grabó su costado más blusero, hasta que en 1937 se ordenó como ministro y empezó a tocar más que nada spirituals. En los 40 se mudó a Nueva York y se afianzó como músico en las esquinas de Harlem. En las dos décadas siguientes grabaría el grueso de su discografía para los sellos Stinson, Folkways, and Riverside. En la década del 60 fue redescubierto por el movimiento folk y cautivó a los jóvenes de esa generación con su solvencia para tocar la guitarra. Por aquellos años se dedicó a la enseñanza: entre sus alumnos más notables figuran Ry Cooder, David Bromberg y Jorma Kaukonen (ex Jefferson Airplane).

Ray Charles (1930-2004). Qué más se puede decir de Ray Charles a esta altura. Muy poco. Se sabe que su nombre se asocia tanto al blues como a muchos otros géneros. Ray Charles podría ser considerado como un cantante soul, un artista de R&B o un músico de jazz, que también se codeó con la música country y el pop. Lo cierto es que fue un personaje extraordinario que supo vivir de la música y que creo canciones – Crying time, Here we go again, I got a woman, What’d I say- que hoy son emblemas de la música popular estadounidense. Nació en una zona humilde de Albany, Georgia, y quedó ciego a los seis años por glaucoma. Así como Blind Willie McTell, fue a la escuela para ciegos, donde aprendió a leer, escribir y tocar varios instrumentos, aunque luego el piano sería su debilidad. Primero empezó imitando a Nat “King” Cole, pero con el tiempo alcanzó un estilo propio. En su carrera grabó decenas de discos y dio miles de shows alrededor del mundo. Murió como consecuencia de un cáncer de hígado. La película Ray, protagonizada por Jaime Foxx, es un buen retrato de su vida.

 

Snooks Eaglin (1936-2008). Vivió y murió en Nueva Orleans, donde logró una gran reputación. Se destacó por su estilo particular para cantar, similar al de Ray Charles, y por su forma punzante y, en cierta medida, poco convencional para tocar la guitarra. Pero principalmente por el amplio repertorio que llevaba a cuestas con el que siempre sorprendía a sus audiencias. Eaglin, que perdió la vista afectado por el glaucoma, tuvo una primero etapa acústica y durante una época cargó con el apodo de “Little Ray Charles”. A fines de los 50 y comienzos de los 60 participó de sesiones acompañado solamente por sus guitarras de seis y doce cuerdas. That’s all right, de 1961, es un buen testimonio de su costado unplugged. Casi en paralelo, empezó a tocar con una banda y grabó para el sello Imperial. Eaglin no tuvo exposición a nivel nacional hasta mediados de los 80 cuando editó una serie de muy buenos discos para el sello Black Top. Pero su vida siempre siguió ligada a los bares de Nueva Orleans. Allí desplegó todo su talento hasta que tuvo que ser internado afectado por un cáncer de próstata.

 

Jeff Healey (1966-2008). El nombre de Healey se hizo conocido de forma masiva luego de la película El duro, de 1988, protagonizada por Patrick Swayze. Allí, Healey se interpretaba a sí mismo: un músico ciego que arriba del escenario le sacaba chispas a su guitarra, la cual apoyaba sobre sus muslos, y encendía a un público ávido de peleas. Pero más allá de esa aparición en la gran pantalla, Healey ya había juntado bastante experiencia en bares y festivales tocando ante audiencias exigentes. En el mundillo del blues ya era muy reconocido, especialmente por Stevie Ray Vaughan, con quien mantenía una relación de afecto y respeto profesional. Pero a partir de la película, el músico canadiense se hizo famoso en los EE.UU. y eso le permitió editar su disco See the Light, cargado de shuffle, wah wah, baladas y blues. El álbum tuvo una muy buena acogida, pero la consagración le llegó dos años después con Hell to play, con invitados de lujo como George Harrison, Jeff Lynne y Mark Knopfler. Healey, que había perdido la vista cuando tenía un año por un cáncer de retina, vivió siempre limitado por graves problemas de salud. En 2008, justo cuando su disco Mess of blues irrumpía en el mercado, murió por lo misma enfermedad que lo aquejó durante toda su vida.

Bryan Lee (1945). Pese a que nació en Two Rivers, Wisconsin, el “Braille Blues Daddy” es uno de los músicos más reconocidos de Nueva Orleans y es el único de esta lista que sigue vivo. Dueño de un sonido muy característico, Lee es uno de esos guitarristas que moldeó su estilo escuchando por radio a Muddy Waters, Elmore James y B.B. King, A los ocho años se quedó ciego y a los 15 empezó a tocar la guitarra con ganas. De a poco, se fue haciendo un lugar en las bandas de su región y durante los 70 mantuvo una amistad con Luther Allison. En 1981, Muddy Waters lo escuchó tocar durante un concierto en Milwaukee y quedó muy impresionado con él. “Bryan no dejes de hacer lo que haces, porque dentro de un tiempo serás una leyenda viva”, le dijo. Eso fue inspirador para él, pero no se fue a vivir a Chicago, sino que lo hizo mucho más al sur. Se radicó en Nueva Orleans en 1982 y con el tiempo se fue ganando un lugar de privilegio en la noche del French Quarter, especialmente en el Old Absinthe House Bar. En total grabó ocho discos de estudio, tres en vivo y tiene su Greatest Hits, todos para el sello Justin Time. Entre sus pergaminos también está ser el mentor de Kenny Wayne Shepherd. Pese a los avatares de la vida, la ceguera, delicados problemas de salud y el huracán Katrina, Lee no deja de hacer lo que más la gusta.

 

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